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Gerardo Hernández
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25 Mayo 2020 04:05:00
El juicio de las urnas
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Las urnas dirán si la mayoría de los mexicanos está conforme o no con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. El Presidente y sus adversarios se han pasado 16 meses en dares y tomares. El jefe de Estado y de Gobierno está persuadido de que los grupos de interés, beneficiarios de la corrupción, presionan para recuperar privilegios.

Cúpulas empresariales y medios de comunicación, por su parte, bombardean al Mandatario y advierten que la cuarta transformación provocará la ruina del país y lo llevará a un socialismo parecido al de Venezuela e incluso al comunismo.

Si en los gobiernos neoliberales –comprendidos a partir de Miguel de la Madrid– el poder se atomizó y en la administración de Peña Nieto la corrupción alcanzó además cotas de escándalo, AMLO ha vuelto a concentrarlo.

Puede no gustar, pero eso no lo decidió él, sino más de 30 millones de mexicanos, quienes apoyaron su plan para dar prioridad a los pobres y combatir la venalidad pública y privada, metas todavía incumplidas. Pocos presidentes ha habido en la historia con la legitimidad de AMLO. En el siglo pasado, las oposiciones fueron aplastadas por el Estado y su partido, cuyos candidatos ganaban casi siempre por la vía del fraude.

AMLO está frente a una oportunidad histórica. Tirarla por la borda sería culpa suya, no de sus detractores influyentes, precisamente por el poder que acumula y las decisiones tomadas para aumentarlo.

Las elecciones de 2021 serán la prueba de fuego, como en 2016 lo fueron para Peña Nieto. Ese año, el PRI perdió siete de 12 gubernaturas con el PAN. Empero, esta vez Morena solo arriesgará un estado (Baja California) y en 14 –ocho en poder del PRI, tres del PAN, dos del PRD y un independiente–podría triunfar.

Según Consulta Mitofsky, Morena tiene amplias posibilidades de ganar las 15 gubernaturas en disputa (¿carro completo a estas alturas?), entre las cuales figuran las de Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Michoacán, San Luis Potosí y Zacatecas. También dos controladas por el PRI desde su fundación en 1929: Campeche –abandonada por Alejandro Moreno para asumir la presidencia de ese partido– y Colima.

De acuerdo con la muestra, el PAN podría conservar Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit y Querétaro, y recuperar Nuevo León 17 años después. El PRI tendría oportunidad en cuatro de los estados donde ahora gobierna. (La Jornada, 01.02.10).

En Nuevo León –la joya de la corona de las elecciones estatales–, la intención de voto se inclina por la diputada de Morena Tatiana Clouthier, excoordinadora de la campaña presidencial de AMLO, seguida por el senador Samuel González, de Movimiento Ciudadano.

El PRI aparece en cuarto lugar después del PAN. En un escenario intermedio, Morena se convertiría en la primera fuerza política a escala territorial, pues sumaría al menos 14 estados (ahora tiene seis) incluido Morelos, cuyo gobierno lo encabeza el Partido Encuentro Social, uno de sus satélites; el PRI bajaría a ocho, el PAN a siete y el PRD no tendría gobernador.

Morena no ha dejado de ser un movimiento de sectas cuya fuerza depende del presidente López Obrador. Así lo advierte una encuesta de El Financiero (13.04.20) según la cual la preferencia por Morena, para las elecciones de diputados federales, es de 18% (ocho y diez puntos por encima del PAN y el PRI, respectivamente). Sumada la aprobación al Presidente, la intención de voto sube al 60 por ciento.



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