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Dan T
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17 Septiembre 2019 04:07:00
5 cosas que no entiendo del desfile
Recuerdo que de niño no me gustaba ver el desfile en la televisión, sino que me subía a la azotea a ver pasar y saludar a los aviones militares (sí, ya había tele y aviones cuando era un escuincle). Pero ayer no me pude aguantar la curiosidad y lo que vi me dejó varias dudas. Estas son las cinco que más me inquietan.

1.- ¿Para qué diablos queremos un desfile militar? Durante mucho tiempo dejé de ver el desfile del 16 de septiembre porque me parece un gasto absurdo e innecesario. Sin duda se le debe respeto y agradecimiento a las Fuerzas Armadas, pero tampoco tenemos un poderío militar como para irnos a la guerra a recuperar Texas. Nuestro desfile militar es como una competencia para ver quién tiene el micropene más grande.

2.- ¿A quién se le ocurrió la brillante idea de que desfilaran las pipas de Pemex? Se supone que el desfile es para ensalzar la labor del Ejército y la Marina, para celebrar la Independencia, para demostrar que las podemos todas, ¿no? Pero las pipas de Pemex no son algo para presumir: ¡al contrario! Acuérdate que esas pipas se compraron porque el Gobierno nomás no puede acabar con el robo de combustible. Entonces, como somos incapaces de cuidar un tubo que lleva gasolina para que no lo ordeñen, compramos unos camionzotes carísimos, sin licitación y sin transparencia, para transportar gasolina de la peor manera: por tierra. Es decir, cada una de esas pipas es como si llevara un letrero que dijera: “Monumento a la incapacidad del gobierno”. Y a pesar de eso, ¡las hicimos desfilar! No entiendo, me cae que no entiendo.

3.- ¿Por qué no vendemos por kilo, como chatarra, el escuadrón de F-5? Digo, yo sé que esos aviones son los más bonitos que tenermos, pero realmente como para qué carajos nos sirven. Se supone que son de combate, pero sólo tenemos cuatro, así que no nos sirven para pelear ni con Guatemala. Además, ni siquiera se usan en el combate al narcotráfico, como podría ser lo lógico. Si el Ejército mexicano los hubiera usado para evitar el tráfico aéreo de drogas, Amado Carrillo no habría sido “el Señor de los Cielos”, sino tal vez “el Señor de las Carreteras” y nos habríamos salvado de su interminable narco telenovela que es más mala y aburrida que una conferencia mañanera de Andrés Manuel. Lo peor de los F-5 es que son casi tan viejos como yo: los tenemos desde la época en que Luis Miguel cantaba La Incondicional, o sea antes de los 734 discos de boleros que grabó. Seguramente ya no hay refacciones hay para esos armatostes ni siquiera en la colonia Buenos Aires ni en los yonkes de Tijuana. Ah, pero eso sí: cada 16 de septiembre pasan volando hechos la ch. ¡duro! y ya luego los vuelven a guardar hasta el otro año.

4.- ¿Y Bartlett? En el desfile, fuera de toda la tradición, esta vez hubo carros alegóricos –¡ni que fuera desfile de la primavera!– sobre los principales programas del actual Gobierno, como las becas de “ninis” o las pensiones para ancianos. Creo que, en ese sentido, el desfile estuvo incompleto pues faltó un carro alegórico en el que apareciera Manuel Bartlett rodeado de muchas casas de cartón diciendo “No te preocupes, Manuel”. También faltó un nalguicarro alegórico para el narco doctor Mireles, decorado con las nalguitas que tanto le gustan.

5.- Esta última no es del desfile, pero sí de la ceremonia del Grito de Independencia. Entre los 20 vivas que lanzó el amado líder cabecita de algodón, hubo uno desconcertante: “¡Viva la fraternidad universal!” ¡Ah, chinchetas! ¿Universal? ¿Será que en realidad AMLO es ET? Que alguien me explique.
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