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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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22 Mayo 2020 04:05:00
Cien años después de Carranza
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El día de ayer 21 de mayo se cumplió el primer centenario de la muerte del revolucionario coahuilense Venustiano Carranza Garza, por tal motivo muchos historiadores y cronistas de toda la República salieron de sus bibliotecas para dictar conferencias respecto al tema. Hubo de todo: narradores fieles a la verdad y a la prudencia, y otros más que, por desgracia, se permitieron emitir conclusiones absurdas, y hasta inventaron datos que solo ellos creyeron.

Por fortuna, en la tierra de don Venustiano Carranza, el historiador Javier Villarreal Lozano, quien a mi gusto cuenta con toda la autoridad para hablar del tema, dada su constante investigación e interés auténtico sobre el mismo, ofreció una conferencia vía remota bastante sustancial, gracias a la veracidad de los datos que él maneja, con los cuales salen a relucir las causas que motivaron el asesinato de Carranza esa noche del 21 de mayo de 1920.

Como pocos, don Javier Villarreal habló de aquel discurso del Varón de Cuatro Ciénegas el 1 de septiembre de 1919, cuando denunció las amenazas y presiones de los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos hacia su persona, en represalia por el impuesto que Carranza aplicó a las empresas petroleras extranjeras, como restablecimiento de la soberanía de la nación sobre los productos del subsuelo, tal como lo mandataba el Artículo 27 de su recién promulgada Constitución.

Desde ahí, y por otras acciones que incomodaron a los adinerados de aquel tiempo, las empresas petroleras, la prensa nacional e internacional, y los grupos antimexicanos de Estados Unidos, iniciaron una intensa campaña mediática en contra de Carranza, en la cual sugerían su destitución a través de la intervención militar norteamericana. Situación que jamás le amedrentó, ya que en todo momento se mantuvo firme en su exigencia de obligar a las empresas petroleras a pasar por el pago de los impuestos tanto por la producción del petróleo, como por las ganancias obtenidas en su comercialización.

Ante esa situación, el 13 de abril de 1920 se promulgó el Manifiesto de los Tres Poderes de Sonora, que contenía el rompimiento de Sonora con el Gobierno federal. De la Huerta declaró públicamente la suspensión de relaciones con el Gobierno, por tiempo indefinido. El 23 de abril de 1920, el Plan de Agua Prieta fue proclamado solemnemente en la plaza del mismo nombre, el cual dio cauce e impulsó a un movimiento militar que ya se había extendido a Sinaloa, Michoacán, Zacatecas y Tabasco.

Esta acción anunciaba el fin del periodo de Venustiano Carranza, y con ello, su intención de estabilizar el país, extrañamente en consecuencia de las acciones tomadas en su Gobierno para ese mismo fin. Así pues, y luego de su manifiesto del 5 de mayo de 1920, en el que condenó la propaganda conspiradora de Obregón y el descaro de Pablo González por hacer campaña siendo mando militar, Carranza convocó a las fuerzas leales para trasladar los poderes federales a Veracruz, denominando a esto “Columna de la Legalidad”. Ya en el traslado, y en una ranchería de Tlaxcalantongo, Puebla, don Venustiano Carranza fue asesinado en las primeras horas del 21 de mayo de 1920,

Las causas fueron claras, aunque algunos no duden en aseverar a la ligera que don Venustiano Carranza se “suicidó” por luchar contra sus propias ansias de poder y su obsesión de mantenerse en la Presidencia.


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